Cuando llega octubre, la Iglesia nos invita a tomar de nuevo el rosario entre las manos. Quizás algunos aprendimos a rezarlo de nuestra madre o de nuestra abuela. Quizás lo conservamos cerca de la cama, pero hace tiempo que no lo rezamos. Este mes puede ser una hermosa oportunidad para volver a descubrirlo.
El rosario ha acompañado la oración de los cristianos durante siglos. La tradición de la Iglesia lo une especialmente a santo Domingo y a la predicación de los dominicos. Con el paso del tiempo llegó a ser una oración querida en muchos hogares. Cada 7 de octubre celebramos a Nuestra Señora del Rosario, y por eso dedicamos este mes de manera especial a esta devoción.
A veces pensamos que rezar el rosario consiste solamente en repetir avemarías. Pero, mientras nuestros labios rezan, nuestro corazón contempla la vida de Jesús junto a María: su nacimiento, su ministerio, su entrega por nosotros y la alegría de su Resurrección. María nunca nos detiene en ella; como buena Madre, siempre nos lleva a su Hijo.
Al rezarlo con fe, podemos acercarnos más a Jesús, crecer en la confianza, encontrar consuelo en las dificultades y pedir la intercesión de María por nuestras necesidades. El rosario no hace desaparecer por arte de magia nuestros problemas. Nos ayuda a ponerlos en las manos de Dios y a caminar con Él cada día.
El Padre Pío amaba profundamente a la Virgen y animaba a sus hijos espirituales a rezar el rosario «siempre y bien». Él sabía cuánto puede sostenernos esta oración, especialmente cuando nos faltan las palabras, estamos cansados o llevamos una preocupación en el corazón.
Por eso, los invito a proponernos algo concreto durante este mes de octubre: recemos el santo rosario cada día. Recémoslo personalmente y, cuando sea posible, reunámonos en familia o en comunidad. Apaguemos por unos minutos el ruido que nos rodea, pongamos ante el Señor nuestras alegrías y preocupaciones, y dejemos que María nos acompañe. Si hace mucho tiempo que no lo rezamos, podemos empezar hoy, con sencillez y sin miedo a equivocarnos.
Quisiera invitarlos a que durante este mes recemos juntos el rosario por nuestro arzobispo Shelton y por sus intenciones. Somos testigos de cómo en cada una de sus intervenciones, homilias, mensajes siempre nos promete su oración por nosotros, este mes del rosario podría ser una linda oportunidad por agradecer esa oración de quien es nuestro padre y pastor rezando por el. Él nos acompaña con su oración y su servicio; acompañémoslo también nosotros con la nuestra. Que sepa que sus hijos e hijas caminan a su lado y lo confían cada día al corazón de María.
Que octubre no pase sin que le abramos un espacio al rosario en nuestros hogares y comunidades. Que María tome de la mano a nuestras familias, y nos ayude a permanecer unidos y cerca de Jesús.
Father Jean González Romero
Vicar for Hispanic Ministry
