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Esperanza En El Señor
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Archbishop Joseph E. Kurtz, D.D.
Una jornada de esperanza en Cristo
El Arzobispo Joseph E. Kurtz
Arzobispo de Louisville
El Arzobispo Kurtz escribe sobre el viaje del Papa Benedicto XVI y su viaje a los Estados Unidos y el efecto de su visita
The Record - 

Un simple y humilde servidor en la viña del Señor.

“Fue como un retiro.” Así es como describiría los seis días que pase con el Papa Benedicto XVI, mientras el llegaba y tocaba con la fe a decenas de miles de fieles que llegaron a la Celebración Eucarística y otras reuniones de oración , así como a los millones que lo vieron en la TV.

A menudo se escucha que ver en la TV no es lo mismo como estar en el evento. Aunque creo que es cierto, me sorprendió la manera como los televidentes de nuestro Santo Padre hablaban de como se sintieron movidos, y algunos lloraron en algunas ocasiones. Me uní a los grupos de televidentes al observar su quieta y poderosa presencia en la zona cero (9/11). Nuestro Santo Padre hizo una pausa –no para hacer un momento de silencio – sino para entrar en un momento de profunda oración.

Me recordó las veces que he pasado en silencio en retiros cuando ni siquiera una palabra es hablada en oración o en una cena en silencio, existe algo que me une con los que me rodeaban. Yo sentí esa unión con nuestro Santo Padre y sentí que muchos otros televidentes en nuestra nación sintieron lo mismo en ese preciso momento.

El 25 de abril, hace tres años, escribí una columna para el periódico Católico en Knoxville y me enfoque en las palabras de nuestro Santo Padre cuando él iniciaba su ministerio como vicario de Cristo y sucesor de San Pedro, llamándose a si mismo “ un simple, y humilde trabajador en la viña del Señor.” Esta frase encontró eco en su viaje a visitarnos y fue algo bien explicito en dos ocasiones.

Al final de la Misa para sacerdotes y religiosas en la Catedral de San Patricio el sábado por la mañana, él moviéndose hablo agradeciendo los muchos actos de generosidad que le fueron mostrados y se llamo a si mismo “ este pobre pastor de Cristo.” Este mismo humilde y modesto papa mostró de nuevo mas tarde el sábado en una manera mas amena cuando al finalizar su homilía a los mas de 25,000 jóvenes reunidos en el seminario de San José en Dunwoodie ( o al menos pensando que ya había terminado), el se puso de pie y le paso sus notas a su secretario, solo para que éste le recordara que todavía tenia una pequeña homilía preparada en Español. Cuando le fue recordado, el simplemente se sentó, sonrió y anuncio, “se me olvido decir mis palabras en español!” La magia de ese momento que no estaba escrito o planeado no se perdió en la multitud.

En esta humilde falta (el parecía igual que la Bendita Madre Teresa de Calcutta en sus visitas, casi olvidándose de la presencia de la multitud) podría contar o valer por su habilidad de tener coraje de hablar y proclamar la verdad, en veces verdades difíciles, de una manera directa. El presento estas verdades como letanías: una llamada a permanecer fieles a nuestra creencias y a resistir el hacer de nuestra religión un asunto privado. El nombro los pasados incidentes sobre la mala conducta sexual como “una gran vergüenza;” el constantemente nos señalo el defender toda la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural; y el llamo a todas las naciones en la ONU. a buscar una paz justa que no excluya involucrar a las naciones mas pobres y menos poderosas del mundo.

Muchos se preguntan sobre el efecto de su viaje. Nosotros, americanos somos Buenos en ser practicas y usualmente demandamos resultados de manera inmediata. En los próximos meses tendremos oportunidades de regresar a esta pregunta. Por ahora les invito, como Maria, la Madre de Jesús, a reflexionar sobre las sagradas Escrituras y a ponderar estas cosas en nuestros corazones.

Yo, por una vez, ya siento ambas la calma y la energía espiritual en la triple llamada a la unidad, la renovación y la esperanza al tratar de llegar al mundo. En el mes de Mayo, en devoción a nuestra Bendita Señora, saboreemos esta experiencia espiritual y pidamos al Señor que nos guíe. Eso es lo que usualmente sucede cuando vamos a un retiro.