Go
Discute su corresponsabilidad para con la comunidad respecto a la crisis
El Arzobispo Kelly
La semana pasada hablé ante el Club Rotario de Louisville. Este grupo está formado por muchas de las personas que mueven e influencian nuestra comunidad.

La semana pasada hablé ante el Club Rotario de Louisville. Este grupo está formado por muchas de las personas que mueven e influencian nuestra comunidad. Muchos de estos hombres y mujeres son Católicos, y muchos otros han apoyado a nuestra Iglesia y escuelas durante los años pasados. Les he hablado varias veces durante mis veinte años que llevo aquí. En esta ocasión aproveché la oportunidad para hablarles sobre nuestra presente crisis.

Esta plática con ellos la ví como un ejercicio de corresponsabilidad para con nuestra comunidad. Nuestro presente escándalo sobre el abuso sexual, causado por los pecados de unos pocos, se ha vuelto un asunto muy doloroso para la comunidad entera. A continuación lo que les dije a los que atendieron a la reunión del Club Rotario:

El escándalo y la división no son nada nuevo para la Iglesia; Lo hemos confrontado muchas veces en nuestra larga historia. A pesar de los tremendos retos que la crisis trae, también proporciona tremendas oportunidades para la reconciliación y la sanación.

Los pasados doce meses han sido muy difíciles para nuestra Iglesia y nuestra comunidad. Este tiempo ha sido muy doloroso, primero y más que todo, para las víctimas del abuso infantil, para sus padres, y para todos los que han puesto su confianza en la Iglesia. El crimen del abuso infantil es una terrible ofensa contra las leyes de Dios y las de la sociedad. Aquellos que cometen estos crímenes deben ser detenidos y ajusticiados. Yo tomo seriamente mi responsabilidad para trabajar con las autoridades cívicas y las agencias comunitarias para prevenir que el abuso ocurra de nuevo en el futuro.

En mis conversaciones con líderes religiosos a través de esta comunidad, he escuchado mensajes de apoyo y ánimo. Todos nosotros tenemos muy en cuenta sobre como cuidar a aquellos que son los más vulnerables.

Los casi diarios reportes de la prensa local y nacional sobre la Iglesia Católica Romana sugieren una imagen de la Iglesia que está muy lejos de la realidad. Tenemos mucho de que arrepentirnos en estos días. Sin embargo, no sería correcto olvidar todo lo bueno que también está sucediendo. En esta Arquidiócesis, la Iglesia Católica ha sido una parte vital de esta comunidad desde que Louisville fue fundada. Cada día, el personal de la Arquidiócesis trabaja en el servicio, no sólo para la comunidad Católica, sino para otros también. Nuestras iglesias, escuelas, y servicios sociales sirven a decenas de miles de personas cada día.

En medio de esta crisis pública, no podemos olvidar nuestro compromiso de servir a las necesidades de los pobres y los desamparados, el desarrollo de una vivienda justa, nuestra sociedad con la organización Dare to Care, la Cruzada por los Niños, y muchos otros programas importantes. Estoy orgulloso del buen trabajo conseguido y cumplido por tantos buenos sacerdotes, trabajadores sociales, profesores escolares, y otro dedicado personal.

Este escándalo no hace preguntarnos, si será necesario eliminar o reducir nuestros servicios, en la medida que enfrentamos gastos legales y litigaciones. Déjenme responder a esto diciendo que el escándalo no es nunca una razón para abandonar nuestra misión escencial. Es probable que tengamos que limitar algo de nuestro trabajo, al menos temporalmente, pero no perderemos nuestra atención sobre nuetra misión fundamental, la cual es el compartir las buenas noticias del Evangelio a través de nuestra comunidad. Este testigo no debe de ser silenciado debido a los pecados de unos pocos.

Espero que podamos resolver los reclamos en contra de la Iglesia con justicia y compasión. Oro, para que no tengamos que sacrificar programas vitales para hacerlo.

Como parte de mi corresponsabilidad para esta comunidad local, quiero compartir mis prioridades al confrontar la crisis aquí en Kentucky. Mucho de lo que estamos haciendo se refleja en el esfuerzo nacional que también está sucediendo.

-Ayuda a las Víctimas: he aprendido mucho de las víctimas con las que me he reunido, y repito mi compromiso de reunirme de uno a uno con cada víctima del abuso que así lo desee. Le pediré a cada víctima que me perdone y que perdone a la Iglesia por nuestras fallas. La Iglesia quiere desesperadamente ser parte de la sanación del dolor del abuso y usará nuestros recursos humanos y financieros para hacerlo. Somos afortunados de tener la ayuda de muchos excelentes individuos y agencias comunitarias. Quiero reconocer el trabajo de la Escuela Kent de la Universidad de Louisville, el Centro para Mujeres y Familias y muchos otros.

Prevención: Por muchos años, la Iglesia y otras organizaciones de servicio a la juventud han instituído programas educacionales y revisión de historiales para el personal y los voluntarios como manera de prevenir el abuso. Con la asistencia de las autoridades de la ley y otros expertos, estamos mejorando y refinando estas medidas preventivas.

Reconstruyendo la Confianza y la Corresponsabilidad: Los Obispos de los Estados Unidos prepararon el "Capítulo para la Protección de Niños y personas Jóvenes." En nuestra Iglesia local, estamos implementando este Capítulo, hemos puesto en práctica nuevas políticas para confrontar los casos de abuso sexual, y hemos establecido una junta de revisión de profesionales para que nos guíe en tomar nuestras desiciones. Este es un buen comienzo. Yo sé, sin embargo, que la confianza debe ser restaurada, de una relación a una relación a la vez.

Aprecié esta oportunidad de hablar con los líderes de esta comunidad. Tengo confianza en su apoyo al tiempo que reconstruímos la confianza en nuestra Iglesia.